La puerta de la luna – Ana María Matute

¡Hola a todos!

El siguiente libro que quiero mostraros de mi Biblioteca es La puerta de la luna de Ana María Matute.

 

Sinopsis

“El cuento es astuto. Se filtra en el vino, en las lenguas de las viejas, en las historias de los santos. Se vuelve melodía torpe, en la garganta de un caminante que bebe en la taberna y toca la bandurria. Se esconde en las calumnias, en los cruces de los caminos, en los cementerios, en la oscuridad de los parajes. El cuento se va, pero deja sus huellas. Y aun las arrastra por el camino, como van ladrando los perros tras los carros, carretera adelante. El cuento llega y se marcha por la noche, llevándose debajo de las alas la rara zozobra de los niños. A escondidas, pegándose al frío y a las cunetas, va huyendo. A veces pícaro, o inocente, o cruel. O alegre, o triste. Siempre, robando una nostalgia, con su viejo corazón de vagabundo.”

La narrativa breve completa de Ana María Matute, con títulos tan emblemáticos como Algunos muchachos o Historias de la Artámila.

 

La puerta de la luna - Ana María Matute

 

Autora

Ana María Matute Ausejo (Barcelona, España, 26 de julio de 1925 – Barcelona, 25 de junio de 2014)​ fue una novelista española miembro de la Real Academia Española (donde ocupó el asiento «K») que en 2010 obtuvo el Premio Cervantes. Matute fue una de las voces más personales de la literatura española del siglo XX y es considerada por muchos como una de las mejores novelistas de la posguerra española.

Ana María Matute fue la segunda hija de cuatro descendientes de una familia de la pequeña burguesía catalana, conservadora y religiosa. Su padre, Facundo Matute Torres, era un catalán propietario de la fábrica de paraguas Matute S.A.,​ y su madre fue María Ausejo Matute. Durante su niñez, Matute vivió un tiempo considerable en Madrid, pero pocas de sus historias hablan sobre sus experiencias vividas en la capital de España.

Cuando Ana María Matute tenía cuatro años cayó gravemente enferma. Por dicha razón, su familia la lleva a vivir con sus abuelos en Mansilla de la Sierra, un pueblo pequeño de sierra de La Rioja. Matute dice que la gente de aquel pueblo la influenció profundamente. Dicha influencia puede ser vista en la obra antológica Historias de la Artámila (1961), la cual trata de gente que Matute conoció en Mansilla.

Ana María Matute tenía once años cuando comenzó la Guerra Civil Española de 1936. La violencia, el odio, la muerte, la miseria, la angustia y la extrema pobreza que siguieron a la guerra marcaron hondamente a su persona y a su narrativa. La de Matute es la infancia robada por el trauma de la guerra y las consecuencias psicológicas del conflicto y la posguerra en la mentalidad de una niña, y una juventud marcada por la Guerra, se reflejan en sus primeras obras literarias centradas en “los niños asombrados” que veían y, muy a pesar suyo, tenían que entender los sinsentidos que les rodeaban. Características neorrealistas pueden ser observadas en obras como en Los Abel (1948), Fiesta al Noroeste (1953), Pequeño teatro (1954), Los hijos muertos (1958) o Los soldados lloran de noche (1964). En todas estas obras —que se inician con gran lirismo y poco a poco se sumergen en un realismo exacerbado—, la mirada protagonista infantil o adolescente es lo más sobresaliente y marca un distanciamiento afectivo entre realidad y sentimiento o entendimiento.

Mientras vivió en Madrid asistió a un colegio religioso. Escribe su primera novela, Pequeño teatro, a los 17 años, aunque no fue publicada hasta 11 años más tarde. En 1949, su obra Luciérnagas queda semifinalista del Premio Nadal; sin embargo, la censura impide la publicación.

En el 17 de noviembre de 1952, Matute se casa con el escritor Ramón Eugenio de Goicoechea. En 1954 nace su único hijo, Juan Pablo, al que le dedicó gran parte de sus obras infantiles. Se separa de su esposo en el año 1963. Como resultado de las leyes españolas, Matute no tenía derecho a ver a su hijo después de la separación, ya que su esposo obtuvo la tutela del niño, y esto le provocó problemas emocionales.

Encontró el amor años después, al lado del empresario francés Julio Brocard, con el que compartió la pasión de viajar. Brocard murió en 1990, el 26 de julio, día del cumpleaños de Matute. Ella sufría ya depresión, y la pérdida de su gran amor la sumió más en ella.

En 1976 fue propuesta para el Premio Nobel de Literatura. Después de varios años de gran silencio narrativo, en 1984 obtuvo el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil con la obra Sólo un pie descalzo. En 1996 publica Olvidado Rey Gudú y ese mismo año es elegida académica de la Real Academia Española donde ocupaba el asiento “K”, convirtiéndose en la tercera mujer en formar parte de esta institución. Leyó su discurso de ingreso en 1998.

Matute era también miembro honorario de la Sociedad Hispánica de América. Existe un premio literario que lleva su nombre y sus libros han sido traducidos a 23 idiomas. En 2007 recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas al conjunto de su labor literaria. Asimismo, en noviembre de 2010 se le concedió el Premio Cervantes, el más prestigioso de la lengua castellana, que se le entregó en Alcalá de Henares el 27 de abril de 2011.

El 12 de marzo de 2009, la escritora depositó en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes la primera edición del libro Olvidado Rey Gudú.​

En el año 2012 fue parte del jurado del Premio Miguel de Cervantes.

Matute era profesora de la universidad y viajaba a muchas ciudades para dar conferencias, especialmente a los Estados Unidos. En sus discursos hablaba sobre los beneficios de los cambios emocionales, los cambios constantes del ser humano y cómo la inocencia nunca se pierde completamente. Ella decía que, aunque su cuerpo fuese viejo, su corazón todavía era joven.

Falleció en la madrugada del 25 de junio de 2014 tras varios días con problemas cardiorespiratorios.

 

Ana María Matute

 

 

¡Buena lectura!

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Primera memoria – Ana María Matute

¡Hola a todos!

El siguiente libro que quiero mostraros de mi Biblioteca es Primera memoria de Ana María Matute.

Sinopsis

Los protagonistas de Primera memoria -Matia, Borja y Manuel- no quieren dejar de ser niños. Son adolescentes al borde del abismo de la edad adulta, con miedo a asomarse pero conscientes de que no tienen alternativa, de que no les queda más remedio que hacerlo. Se les acabó el tiempo. Y el poco que les quedaba lo consume una guerra que acaba de estallar y que se alarga, en la lejanía, y lo ensombrece todo. “Quien no haya sido, desde los nueve a los catorce años, atraído y llevado de un lugar a otra, de unas a otras manos, como un objeto, no podrá entender mi desamor y rebeldía de aquel tiempo”, dice una Matia adulta, recordando a la Matia de entonces, una niña de rodillas peladas, llena de rabia, desterrada por el abandono paterno en una isla cuyo nombre jamás se pronuncia. En aquel largo verano del treinta y seis, y bajo la mirada vigilante de su abuela, ella y su primo Borja, un muchacho de quince años taimado y carismático, desgranan una rutina estival hecha de perezosas lecciones de latín, cigarrillos fumados a escondidas y escapadas en barca a las calas recónditas de la isla. Sus pequeños secretos y maldades, el atisbo de la complejidad del mundo de los mayores tienen en Manuel, el hijo mayor de una familia marginada por todos hacia el que Matia siente un apego que no consigue definir, una caja de resonancia que hace pedazos la frágil alianza de convivencia de los dos primos.

Primera memoria - Ana María Matute

Autor

Ana María Matute Ausejo (Barcelona, España, 26 de julio de 1925 – ibídem, 25 de junio de 2014), fue una novelista española miembro de la Real Academia Española, donde ocupaba el asiento «K», y la tercera mujer que recibió el Premio Cervantes, obtenido en 2010. Matute fue una de las voces más personales de la literatura española del siglo XX y es considerada por muchos como una de las mejores novelistas de la posguerra española. 

Ana María fue la segunda de cinco hijos de una familia perteneciente a la pequeña burguesía catalana, conservadora y religiosa. Su padre, Facundo Matute Torres, era un catalán propietario de una fábrica de paraguas, Matute, S.A., y su madre fue María Ausejo Matute. Durante su niñez, Matute vivió un tiempo considerable en Madrid, pero pocas de sus historias hablan sobre sus experiencias vividas en la capital de España. 

Cuando Ana María Matute tenía cuatro años cayó gravemente enferma. Por dicha razón, su familia la lleva a vivir con sus abuelos en Mansilla de la Sierra, un pueblo pequeño en las montañas riojanas. Matute dice que la gente de aquel pueblo la influenció profundamente. Dicha influencia puede ser vista en la obra antológica Historias de la Artámila 1961, la cual trata de gente que Matute conoció en Mansilla. 

Ana María Matute tenía once años de edad cuando comenzó la Guerra Civil Española de 1936. La violencia, el odio, la muerte, la miseria, la angustia y la extrema pobreza que siguieron a la guerra marcaron hondamente a su persona y a su narrativa. La de Matute es la infancia robada por el trauma de la guerra y las consecuencias psicológicas del conflicto y la posguerra en la mentalidad de una niña, y una juventud marcada por la Guerra, se reflejan en sus primeras obras literarias centradas en “los niños asombrados” que veían y, muy a pesar suyo, tenían que entender los sinsentidos que les rodeaban. Características neorrealistas pueden ser observadas en obras como en Los Abel (1948), Fiesta al Noroeste (1953), Pequeño teatro (1954), Los hijos muertos (1958) o Los soldados lloran de noche (1964). En todas estas obras —que se inician con gran lirismo y poco a poco se sumergen en un realismo exacerbado—, la mirada protagonista infantil o adolescente es lo más sobresaliente y marca un distanciamiento afectivo entre realidad y sentimiento o entendimiento. 

Mientras vivió en Madrid asistió a un colegio religioso. Escribe su primera novela, Pequeño teatro, a los 17 años de edad, pero fue publicada 11 años más tarde. En 1949, Luciérnagas queda semifinalista del Premio Nadal; sin embargo, la censura impide la publicación. En 17 de noviembre de 1952, Matute se casa con el escritor Ramón Eugenio de Goicoechea. En 1954 nace su único hijo, Juan Pablo, al que le dedicó gran parte de sus obras infantiles. Se separa de su esposo en el año 1963. Como resultado de las leyes españolas, Matute no tenía derecho a ver a su hijo después de la separación, ya que su esposo obtuvo la tutela del niño, y esto le provocó problemas emocionales. Encontró el amor años después, al lado del empresario francés Julio Brocard, con el que compartió la pasión de viajar. Brocard murió en 1990, el 26 de julio, día del cumpleaños de Matute. Ella sufría ya depresión y la pérdida de su gran amor la sumió más en ella. 

En 1976 fue propuesta para el Premio Nobel de Literatura. Después de varios años de gran silencio narrativo, en 1984 obtuvo el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil con la obra Sólo un pie descalzo. En 1996 publica Olvidado Rey Gudú y ese mismo año es elegida académica de la Real Academia Española donde ocupaba el asiento “K”, convirtiéndose en la tercera mujer que forma parte de esta institución. Leyó su discurso de ingreso en 1998. 

Matute era también miembro honorario de la Sociedad Hispánica de América. Existe un premio literario que lleva su nombre y sus libros han sido traducidos a 23 idiomas. En 2007 recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas al conjunto de su labor literaria. Asimismo, en noviembre de 2010 se le concedió el Premio Cervantes, el más prestigioso de la lengua castellana, que se le entregó en Alcalá de Henares el 27 de abril de 2011. El 12 de marzo de 2009, la escritora depositó en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes la primera edición del libro Olvidado Rey Gudú. En el año 2012 fue parte del jurado del Premio Miguel de Cervantes. 

Matute era profesora de la universidad y viajaba a muchas ciudades para dar conferencias, especialmente a los Estados Unidos. En sus discursos hablaba sobre los beneficios de los cambios emocionales, los cambios constantes del ser humano y cómo la inocencia nunca se pierde completamente. Ella decía que, aunque su cuerpo fuese viejo, su corazón todavía era joven. 

Falleció en la madrugada del 25 de junio de 2014 tras varios días con problemas cardiorespiratorios.


Ana María Matute



¡Buena lectura!

Olvidado Rey Gudú – Ana María Matute

¡Hola a todos!

El segundo libro que quiero mostraros de mi Biblioteca es uno al que le tengo especial cariño: Olvidado Rey Gudú de Ana María Matute.

Sinopsis

Los hijos del Conde Olar heredaron la extraordinaria fuerza física, los ojos grises, el áspero cabello rojinegro y la humillante cortedad de piernas que su padre.

Sikrosio, el primogénito, tenía más rojo el pelo, también eran mayores su fuerza y corpulencia, su destreza con la espada y su osadía. Por contra, de entre todos ellos, resultó el peor jinete, precisamente por culpa de aquellas piernas cortas, gruesas y ligeramente zambas que algunos -bien que a su espalda- tildaban de patas. Si hubo incauto o malintencionado que se atrevió a insultarlo en su presencia, no deseó, no pudo, repetirlo jamás. Desde temprana edad, Sikrosio dejó bien sentado que no se trataba de una criatura tímida, paciente, ni escrupulosa en el trato con sus semejantes.

Olvidado Rey Gudú es una novela ambientada en la Edad Media, tiene un gran componente de fabulación y fantasía, y narra el nacimiento y expansión del Reino de Olar. Multitud de personajes, aventuras y el propio paisaje sumergen al lector en una trama en la que todo interviene: el ansia de poder, lo desconocido, el miedo, el placer de la conquista, el amor y la ternura. Como símbolos de lo inalcanzable, el misterioso Norte, la inhóspita estepa al Este, y el Sur, rico y opulento, limitarán la expansión de un Reino en cuyo intrigante devenir intervendrán la astucia de una niña sureña, la magia de un viejo hechicero y las reglas del juego de una criatura del Subsuelo.

 

 

Olvidado Rey Gudú - Ana María Matute

 

Autor

Ana María Matute nació en Barcelona el 26 de julio de 1926. Es una novelista española miembro de la Real Academia Española, donde ocupa el asiento K y la tercera mujer que recibe el Premio Cervantes, obtenido en 2010. Matute es una de las voces más personales de la literatura española del siglo XX y es considerada por muchos como una de las mejores novelistas de la posguerra española.

La autora escribió Olvidado Rey Gudú en 1996.

 

Ana María Matute

 

¡Buena lectura!